Certificado energético: qué es, cuánto cuesta y cuándo es obligatorio

Certificado energético: qué es, cuánto cuesta y cuándo es obligatorio — Amós 10 Inmobiliaria

Si vas a vender una vivienda en Santander, una de las primeras cosas que te pedirán es el certificado energético. Es un trámite sencillo, pero conviene hacerlo bien y a tiempo: sin él no deberías ni publicar el anuncio. Te explicamos qué es, quién lo hace, cuánto cuesta y qué utilidad real tiene.

Qué es el certificado de eficiencia energética

Es un documento firmado por un técnico que califica la vivienda en una escala de letras, de la A (la más eficiente) a la G (la menos), según dos indicadores: el consumo de energía y las emisiones de CO₂. Lo acompaña una etiqueta con esa letra y un informe con recomendaciones de mejora.

¿Cuándo es obligatorio?

La normativa estatal (hoy el Real Decreto 390/2021) lo exige para vender una vivienda. En la práctica significa que:

  • Debe existir antes de anunciar la vivienda, y la letra tiene que aparecer en el anuncio (portales, escaparate, redes).
  • Se entrega al comprador en la firma de la compraventa.
  • Debe estar registrado en el registro de certificados energéticos de la comunidad autónoma, en nuestro caso el del Gobierno de Cantabria.

No hacerlo puede acarrear sanciones administrativas, y además retrasa la operación justo cuando el comprador quiere firmar.

Quién lo hace y cuánto cuesta

Lo emite un técnico competente: arquitecto, arquitecto técnico o ingeniero habilitado. Visita la vivienda, toma medidas, revisa ventanas, aislamiento, calefacción y agua caliente, y con un programa oficial calcula la calificación. El precio es libre; para un piso normal en Santander suele estar en una horquilla aproximada de 60 a 150 € según tamaño y técnico, a lo que se puede sumar la tasa de registro. Desconfía de certificados “sin visita” a precio de saldo: un certificado mal hecho puede darte problemas en la venta.

¿Cuánto dura?

Tiene una validez general de 10 años. Si la calificación es G, la normativa actual la reduce a 5 años. Si has hecho mejoras importantes (ventanas, caldera, aislamiento), te interesa renovarlo antes: una letra mejor luce más en el anuncio.

¿Influye la letra en el precio?

Cada vez más. Muchos compradores miran la etiqueta para hacerse una idea de lo que pagarán de calefacción, y algunos bancos ofrecen condiciones mejores en hipotecas para viviendas eficientes. Aun así, en Santander buena parte del parque de pisos es de los años sesenta a noventa y tiene calificaciones medias o bajas (E, F o G): eso es lo normal y el mercado ya lo descuenta. Lo importante es que la letra sea real y que sepas explicar al comprador qué mejoras serían sencillas.

Preguntas frecuentes

¿Quién paga el certificado energético?

Lo paga el propietario que vende, porque es un documento que debe aportar antes de anunciar la vivienda. Si lo necesitas, te ayudamos a coordinarlo con un técnico.

¿Y si la vivienda va a reformarse entera?

Aunque el comprador vaya a reformarla, para vender sigue haciendo falta el certificado del estado actual. Suele salir con una letra baja, y no pasa nada: el precio ya lo refleja.

El certificado energético es uno de los documentos que pedimos al preparar cualquier venta, junto con la nota simple y los recibos al día. Si quieres vender, lo coordinamos con un técnico por ti: mira cómo trabajamos la venta, pide una valoración gratuita o escríbenos sin compromiso.

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